
La bacteria afecta principalmente los frutos y puede provocar su caída antes de la cosecha. El mayor riesgo se concentra en las regiones del Maule, Ñuble y Biobío, especialmente después de primaveras húmedas y lluviosas.
La industria chilena de las nueces se mantiene atenta ante los efectos de la denominada “peste negra”, una enfermedad bacteriana que durante las últimas dos temporadas ha generado una creciente preocupación entre los productores de la zona centro-sur del país.
Las condiciones climáticas registradas en primavera, principalmente la humedad y las precipitaciones, pueden favorecer la propagación de la bacteria y aumentar los daños en los huertos de nogales.
¿Qué es la peste negra del nogal?
La enfermedad, también conocida como tizón bacteriano, es causada por la bacteria Xanthomonas arboricola pv. juglandis. Esta puede afectar diferentes partes del árbol, aunque una de sus principales consecuencias es el daño sobre el fruto en desarrollo.
Cuando la infección avanza, las nueces afectadas pueden deteriorarse y caer prematuramente, reduciendo considerablemente el volumen disponible para la cosecha.
El presidente de la Asociación Gremial de Productores y Exportadores de Nueces de Chile, Chilenut, Juan Esteban Rodríguez, advirtió que, dependiendo de la intensidad de la enfermedad, las pérdidas podrían representar entre un 30% y un 50% de la producción de un huerto afectado.
Preocupación en la zona centro-sur
La atención está centrada principalmente en las regiones del Maule, Ñuble y Biobío. En estos territorios se ubica cerca de una cuarta parte de la superficie nacional plantada con nogales y la enfermedad ha presentado históricamente una mayor incidencia.
Desde el sector explicaron que la peste negra no corresponde a una enfermedad nueva en Chile. Sin embargo, durante los últimos dos años se habría transformado en un problema más complejo para los agricultores del sur, debido a las condiciones meteorológicas favorables para su desarrollo.
Las primaveras con lluvias frecuentes y altos niveles de humedad representan un escenario especialmente favorable para la bacteria, por lo que la prevención y el manejo oportuno resultan fundamentales para disminuir las pérdidas.
Enfermedad se manifiesta desde octubre
Aunque la preocupación fue planteada durante agosto, los síntomas más importantes no aparecen necesariamente en esta época del año. La enfermedad comienza a adquirir mayor relevancia desde octubre, cuando los frutos empiezan a desarrollarse en los árboles.
Por este motivo, los productores se encuentran preparando medidas preventivas y estrategias sanitarias antes del comienzo de la nueva temporada.
El Servicio Agrícola y Ganadero mantiene autorizados distintos tratamientos para controlar la peste negra del nogal, cuyas aplicaciones deben realizarse en etapas específicas del desarrollo del cultivo y siguiendo estrictamente las indicaciones técnicas de cada producto.
Industria descarta riesgo para las exportaciones
Pese a la inquietud existente en los huertos del centro-sur, desde Chilenut descartaron que la situación amenace, por ahora, la posición de Chile entre los principales países exportadores de nueces.
El principal desafío será reforzar el monitoreo y las acciones preventivas para reducir el impacto de la bacteria durante la primavera y proteger la producción de la próxima cosecha.





