
Con una activa y comprometida participación de estudiantes, docentes y asistentes de la educación, la comunidad educativa de la Escuela Rural Walterio Meyer Rusca desarrolló con éxito un simulacro de sismo-terremoto, instancia que permitió poner en práctica los protocolos establecidos para responder de manera oportuna y organizada ante una eventual emergencia.
La actividad fue coordinada en el marco del Plan Integral de Seguridad Escolar (PISE), instrumento que orienta las acciones preventivas y de respuesta frente a distintos escenarios de riesgo dentro de los establecimientos educacionales. Durante el ejercicio, las diferentes comisiones de trabajo cumplieron las funciones asignadas, guiando a los estudiantes hacia las zonas de resguardo, verificando las condiciones de seguridad y evaluando los tiempos de respuesta y coordinación entre los distintos equipos.
El director subrogante del establecimiento, Matías Quezada, destacó la relevancia de este tipo de actividades «para fortalecer las capacidades de reacción de toda la comunidad educativa. La preparación permanente constituye una herramienta fundamental para enfrentar adecuadamente situaciones de emergencia y resguardar la integridad de las personas”.
Este simulacro, añadió Quezada, “permitió además reforzar la importancia de mantener actualizados los protocolos y procedimientos contenidos en el PISE, promoviendo una cultura preventiva que involucre a todos los integrantes de la comunidad escolar. La preparación, el conocimiento de los procedimientos y el trabajo coordinado resultan esenciales para actuar con seguridad y minimizar riesgos frente a eventos naturales u otras situaciones que puedan afectar el desarrollo normal de las actividades escolares”.
Asimismo, estas acciones entregan tranquilidad y confianza a las familias, al evidenciar que los establecimientos educacionales cuentan con equipos preparados, protocolos definidos y profesionales comprometidos con el cuidado y bienestar de los estudiantes.
Una comunidad preparada es una comunidad más segura. Cada simulacro fortalece la capacidad de respuesta, protege vidas y entrega confianza a las familias.





