
Lo que comenzó como una iniciativa dirigida a estudiantes, hoy se ha transformado en una valiosa oportunidad de aprendizaje para las familias. En la Escuela Sociedad de Socorro de Señoras de Osorno, un grupo de apoderadas participa activamente en un curso de primeros auxilios impulsado por la Brigada Escolar de Rescate del establecimiento, fortaleciendo conocimientos que pueden marcar la diferencia en situaciones de emergencia.
La iniciativa nació tras el interés manifestado por las propias madres y apoderadas, quienes luego de conocer el trabajo desarrollado con los estudiantes solicitaron profundizar estas materias y acceder a una capacitación similar.
El coordinador de la Brigada Escolar de Rescate y trabajador social del establecimiento, Andrés Navarro, explicó que el proceso comenzó con un curso básico de primeros auxilios que tuvo una excelente recepción entre las participantes.
“Ellas quedaron muy interesadas y me pidieron profundizar un poco más las temáticas. Por eso iniciamos una nueva jornada enfocada en el control de signos vitales, donde trabajamos con los instrumentos utilizados para ello y aprendimos cómo emplearlos correctamente”, señaló.
Durante las sesiones, las asistentes han aprendido el uso de tensiómetros de brazo, oxímetros de pulso y glucómetros, incorporando conocimientos prácticos aplicables tanto en el hogar como en la comunidad. La capacitación también incluyó una jornada de instalación de collarín cervical, permitiendo que las participantes desarrollen habilidades básicas de respuesta frente a emergencias.
La convocatoria ha ido creciendo progresivamente. Si en una primera instancia participaron ocho apoderadas, actualmente ya son doce las inscritas, con el interés de sumar a más integrantes de la comunidad educativa en futuras jornadas.
“La recepción ha sido bastante buena porque esta inquietud nació de ellas mismas. Conversaron con la directora y buscaron la forma de generar un espacio para aprender. Se definió una jornada en horario de tarde y hoy están muy contentas con lo que han aprendido”, agregó Navarro.
Más allá de los contenidos técnicos, la experiencia refleja el compromiso de la comunidad educativa con la formación continua y el bienestar de las familias, promoviendo espacios de aprendizaje colaborativo que fortalecen los vínculos entre la escuela y el hogar.
Este tipo de iniciativas se alinean con el trabajo impulsado por el DAEM Osorno y la administración del alcalde Jaime Bertin, orientado a fortalecer comunidades educativas participativas, promover el desarrollo integral de las personas y generar oportunidades de aprendizaje que trasciendan el aula, impactando positivamente en la calidad de vida de estudiantes y sus familias.
Con cada nueva sesión, las apoderadas no solo adquieren herramientas para actuar ante una emergencia, sino que también se convierten en agentes de cuidado y prevención dentro de sus hogares y barrios, demostrando que la educación puede transformarse en un beneficio que alcanza a toda la comunidad.






