Los extensos cortes en el suministro de agua potable en Osorno (10 días) y Puerto Octay (21 días) han originado una serie de iniciativas políticas para cambiar la actual legislación en el área. En este caso, el Diputado RN Harry Jürgensen, es autor de un proyecto que obliga sanitarias a contar con vigilancia permanente en producción de agua potable.

Con esto, la idea es evitar situaciones como las sufridas por los habitantes de Osorno, dónde (según la empresa) un operario olvido cerrar un llave de paso. “Si la planta de Caipulli, hubiera contado con un sistema de vigilancia adecuado y permanente, es muy probable que el guardia de seguridad a cargo se hubiese dado cuenta de lo que estaba ocurriendo y la contaminación de la planta con petróleo se podría haber evitado”, afirma Jürgensen.

Por otra parte, en lo sucedido en Puerto Octay, señala el parlamentario “los estanques fueron contaminados en forma deliberada. Debemos prevenir, incluso, que las plantas productoras de agua potable se transformen en un blanco de atentados”, señaló, agregando que “si se hubiese contado con un sistema de vigilancia es probable que tampoco hubiera ocurrido la contaminación de la red”.

“Debemos tener muy claro que el agua potable es un servicio público crítico y ha quedado de manifiesto la precariedad con que operan muchas plantas a lo largo del país. Dentro de esta precariedad uno de los puntos más importantes a abordar son los sistemas de vigilancia o de seguridad. Hay muchas plantas que no cuentan con un cierre perimetral adecuado”, señaló el parlamentario RN por el distrito 25.

A raíz estas situaciones es que el diputado Harry Jürgensen presentó un proyecto de ley que obliga a las empresas que se dedican a la distribución de agua potable a contar con seguridad, protección y vigilancia permanente en sus plantas de tratamiento. La idea según explicó es “prevenir la acción de terceros ya sea voluntaria o involuntariamente que pueda interrumpir un servicio público básico tan esencial y fundamental como lo es el agua potable”.