[OPINIÓN] EN BÚSQUEDA DE LA EMPATÍA PÉRDIDA

¿Que nos pasa? No a todos claramente, pero al parecer a la mayoría: cada vez más individualistas y más egoístas, pensando solo en nosotros, a lo mucho en nuestra familia, y perdiendo la empatía y el respeto por los demás, por nuestro entorno, por nuestros pares.

Cada vez se hace mas popular que se realicen “funas” en redes sociales por algún ataque o conducta impropia de alguien, en contra de uno o de alguien “más débil” y votitamos odio a través de un teclado. Evidentemente, el “funado” muchas veces comete un error, un gesto o hecho debatible y cuestionable… pero ¿que lo llevó a eso?, ¿nos detenemos a pensar en lo que empujó a esa persona a fallar?.

Imagen: Rahue Alto.

En las últimas horas se han viralizado dos casos: uno, publicado por el sitio “Rahue Alto” donde alguien reclama en contra de los vecinos de calles San Martín y Lisboa, en Quinto Centenario, pues botan su basura en un basurero instalado por una pareja de adultos mayores residentes en el lugar. El problema, es que aquella basura depositada con mucha anterioridad a que pase el camión recolector es rota por perros o vehículos que pasan por el sector, lo que lleva a una señora de 77 años a tener que limpiar ese desorden y suciedad. La dueña de casa, quién tiene problemas para su normal desplazamiento, igualmente asea el frontis de su casa, pues al parecer, al resto le es mas cómodo “darle el problema a otro”.

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Imagen: Rahue Alto.

El segundo caso, fue compartido desde el perfil de “Agrupación Down Serafin” que retrataba como una madre y su hija con síndrome de down, habían sido, poco cordialmente, obligada a bajar de un colectivo de la línea hacia Francke, pues la menor. momentos antes de subir al vehículo, había pisado excremento, lo que molestó y ofuscó a la conductora del móvil.

Imagen: Agrupación Down Serafin.

Algunos pueden intentar poner paños fríos a las situaciones, tratando de explicar diferentes conductas. Algunas prácticamente no tienen excusas, pero sin duda, todo lo que ocurre en nuestra sociedad, y sobretodo en nuestra ciudad, obliga a preguntarme: ¿DÓNDE QUEDÓ LA EMPATÍA?