
El candidato a diputado sostiene que es comprensible que cada vez que muere un inocente, el país vuelve a preguntarse si no ha llegado el momento de restituir la pena de muerte; una medida moralmente cuestionable, pero ante la impunidad y el dolor que vive la gente parece necesaria.
El reciente crimen ocurrido en Recoleta, donde dos delincuentes bajo los efectos de la droga chocó un furgón escolar y provocó la muerte de un niño, ha golpeado profundamente la conciencia del país. La indignación ciudadana no solo expresa tristeza, sino también una sensación creciente de abandono por parte del Estado y de una justicia que parece rendida ante la delincuencia.
Frente a este escenario, Erwin Pérez, candidato a diputado por el Distrito 25, se refirió al tema con la misma mezcla de dolor y claridad que muchos chilenos sienten hoy:
“Cuando mueren inocentes, uno entiende por qué muchos piden restituir la pena de muerte.”
Aunque Pérez reafirma su posición a favor de la vida y los valores humanistas, reconoce que el límite de la paciencia social ha sido superado.
“Yo entiendo a las familias que piden justicia con rabia y desesperación. No las juzgo. Cuando la justicia no actúa y los delincuentes siguen haciendo daño, la gente empieza a pedir soluciones extremas, y eso es completamente humano”, señaló.
“El Estado debe recuperar la autoridad moral”
Para el candidato, el problema no es solo jurídico, sino moral. Sostiene que la ausencia de autoridad real del Estado ha llevado a los ciudadanos a sentir que están solos frente al crimen.
“Cuando la justicia no cumple, cuando la policía se ve sobrepasada, y cuando los delincuentes saben que nada les pasará, el país entero entra en crisis moral. Esa impotencia explica por qué muchos hoy miran hacia medidas que antes parecían impensables”, agregó.
Pérez subraya que su compromiso no es con los delincuentes, sino con los inocentes.
“Yo estoy del lado de la gente. No de los criminales. Si Chile decide plebiscitar este tema, será el pueblo quien hable, y yo siempre estaré del lado de las víctimas, no del lado de quienes destruyen vidas sin remordimiento.”
“No se trata de venganza, sino de justicia”
El candidato insiste en que esta discusión revela una fractura profunda entre los valores que la sociedad quiere defender y la realidad que la obliga a reaccionar.
“Este no es un debate entre buenos y malos, sino entre un país que quiere vivir en paz y un sistema que ha sido incapaz de protegerlo. Yo sigo creyendo en la vida, pero entiendo perfectamente por qué muchos sienten que la justicia dejó de tener sentido”, concluyó.





