
El Servicio Nacional de Reinserción Social Juvenil cumplió un año en nuestra región y, si bien ha sido un proceso de implementación con una alta carga de desafíos, sobre todo en materia de puesta en marcha de las transformaciones que establece la ley a la justicia penal adolescente, sí se han notado cambios y se ha logrado visibilizar la conexión entre reinserción social juvenil y seguridad pública.
Según un reciente informe de Unicef Chile, sobre caracterización de adolescentes que han infringido la ley, basado en las cifras que entrega el Centro de Estudios Justicia y Sociedad, CEJ&S, 2025, el 45% de los adolescentes en el sistema penal vivió con una persona que estuvo privada de libertad; el 48% fue víctima de violencia intrafamiliar; el 56% presenció violencia en su comunidad; y, el 70%, sufrió ausencia o separación de padre o madre. De igual forma, el 74,9% presenta consumo de alcohol y/o drogas.
Si analizamos los factores mencionados, tenemos un desafío mayor, en materia de reinserción social juvenil, que la simple sanción de un delito. La verdadera y efectiva reinserción, demanda la reparación y restitución de derechos vulnerados y, para ello, el cambio de paradigma desde una intervención aislada y particular de una institución, hacia otra interinstitucional, intersectorial y multidimensional, no sólo es necesaria, es imperativa. Sólo esto permitirá la verdadera responsabilización del adolescente y su plena inserción en la sociedad.
Un ejemplo de esta nueva visión es la llamada Justicia Restaurativa y la Mediación Penal Juvenil, una innovación en materia de Justicia Juvenil que no sólo busca responsabilizar al adolescente ofensor respecto de las consecuencias de la acción que se le reprocha, sino además involucra a las víctimas, tomando en cuenta su necesidades e intereses de reparación del daño sufrido. Un modelo en que la participación es voluntaria de ambas partes y que, en nuestra región en este primer año de implementación, se ha aplicado a 25 casos, cuatro de ellos ya concluidos exitosamente.
Así las cosas, si logramos aplicar en plenitud estas nuevas herramientas para reinserción social juvenil, que además se han implementado gracias al compromiso de Estado de todos los últimos gobiernos y parlamentarios de todos los sectores políticos, concluiremos inequívocamente que la reinserción social juvenil es parte activa de la seguridad pública.





