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Columna de opinión

El turismo también se produce

Cuando hablamos de turismo en la Región de Los Lagos, pensamos en lagos, volcanes, bosques, termas, patrimonio y naturaleza. Son activos extraordinarios de nuestra identidad y nuestra principal carta de…

El turismo también se produce

Cuando hablamos de turismo en la Región de Los Lagos, pensamos en lagos, volcanes, bosques, termas, patrimonio y naturaleza. Son activos extraordinarios de nuestra identidad y nuestra principal carta de presentación al mundo. Pero hoy podemos ampliar esa mirada: ¿por qué no convertir también aquello que producimos, innovamos y sabemos hacer en una experiencia turística?

Ese es uno de los desafíos que queremos impulsar desde Corfo Los Lagos: avanzar hacia un turismo productivo capaz de conectar naturaleza, cultura, ciencia, tecnología e industria, generando nuevas experiencias y oportunidades para nuestra región.

La provincia de Osorno tiene condiciones privilegiadas para desarrollar esta mirada. Osorno articula servicios, comercio, gastronomía, hotelería y negocios; Puyehue y Puerto Octay aportan naturaleza, termas y bienestar; mientras San Juan de la Costa, San Pablo, Purranque y Río Negro suman paisaje natural, biodiversidad y riqueza cultural Mapuche-Huilliche. A ello se agrega una potente actividad agropecuaria, donde conviven tecnología lechera, robótica de ordeño, agricultura de precisión, fruticultura y capacidades productivas que también pueden transformarse en experiencias para quienes nos visitan.

El turismo industrial abre esa puerta: permite conocer empresas en funcionamiento, procesos productivos, patrimonio asociado al trabajo, centros de innovación y tecnologías que forman parte de la economía y la historia local.

No se trata de reemplazar el turismo tradicional, sino de agregar nuevas capas a la experiencia de viajar. Quien recorre la Ruta Lagos y Volcanes puede disfrutar de nuestros paisajes y, al mismo tiempo, conocer un proceso productivo, una empresa innovadora o un emprendimiento agroindustrial.

Esto permite crear nuevas rutas, fortalecer proveedores y sumar actores que hasta ahora quizás no se habían considerado parte de la actividad turística y más importante aún, ponerlos a trabajar en conjunto, diversificando la oferta.

Y esta conversación no termina en Osorno. Lo que podamos desarrollar y aprender en esta provincia puede transformarse en conocimiento transferible hacia Palena, Chiloé y Llanquihue, adaptándolo a sus propias identidades y vocaciones. El desarrollo regional también consiste en hacer circular las buenas ideas.

Por eso estoy convencido que debemos entender el turismo no solo como una actividad de servicios, sino como una plataforma de desarrollo productivo: una herramienta para mostrar innovación, poner en valor nuestros oficios, generar encadenamientos, atraer visitantes e inversión y conectar a los emprendedores con nuevas oportunidades.

El desafío es ampliar nuestra definición de destino. Porque una Región no es solamente lo que muestra: también es lo que sabe hacer, lo que produce, lo que innova y lo que puede enseñar al mundo.

Osorno tiene la oportunidad de transformarse en un laboratorio de turismo productivo, demostrando que desde el sur podemos construir una nueva manera de hacer turismo: más conectada con nuestra identidad, nuestra economía y el desarrollo de la Región de Los Lagos.

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