
El próximo 1 de enero de 2026 marcará un hito clave en la implementación de la reforma de pensiones aprobada por el Congreso en enero de 2025. A partir de esa fecha comenzarán a pagarse nuevos beneficios del Seguro Social, orientados a mejorar de manera directa las pensiones de millones de jubilados en el país.
Uno de los principales avances es el beneficio por años cotizados, que se entregará de forma mensual a personas pensionadas por vejez o invalidez. Este aporte reconocerá la trayectoria laboral de los afiliados, sumando 0,1 UF por cada año cotizado, con un tope máximo de 2,5 UF mensuales, equivalente actualmente a cerca de $99.300.
En la práctica, cada año de cotización permitirá aumentar la pensión en poco más de $3.900, considerando un máximo de 25 años reconocidos. Para acceder a este beneficio se exigirá un mínimo de 20 años de cotizaciones en el caso de los hombres y 10 años en el caso de las mujeres, pudiendo ser continuas o con lagunas previsionales.
Compensación especial para mujeres
La reforma también incorpora un beneficio exclusivo para mujeres de 65 años o más, destinado a compensar las diferencias derivadas de sus mayores expectativas de vida. Este aporte significará un aumento de 0,25 UF mensual —cercano a los $10.000—, monto que se sumará a la pensión base y cuyo valor final dependerá de los ahorros individuales de cada beneficiaria.
De acuerdo con estimaciones del Gobierno, ambos beneficios permitirán incrementar las pensiones en promedio un 30%, mientras que en el caso de las mujeres el alza alcanzaría un 47% promedio.
El financiamiento del Seguro Social considera un nuevo aporte de los empleadores, que comenzó a aplicarse en agosto de 2025 con un 1% adicional del sueldo imponible, porcentaje que aumentará gradualmente hasta llegar al 8,5% en 2033.
Finalmente, se informó que estos beneficios se entregarán de manera automática, sin necesidad de realizar trámites, incorporándose directamente al pago mensual de las pensiones según corresponda.





