
El bloque “Energía y desarrollo comunitario” del seminario Comunidades al Sur del Mundo, organizado por Tendencia & Territorio en Puerto Varas; puso sobre la mesa uno de los desafíos más complejos de la industria energética: cómo construir proyectos que dialoguen con los territorios y que incorporen a las comunidades desde el inicio, no como un trámite, sino como una relación de largo plazo.
Para Julio Cuadra, gerente de Comunidad y Sostenibilidad Zona Sur de Engie Energía Chile, el vínculo territorial es un proceso continuo que no se limita a la etapa de evaluación ambiental. “Le otorgamos máxima importancia al relacionamiento temprano y lo mantenemos durante toda la vida útil de los proyectos”, afirmó. Con presencia desde Arica hasta Chiloé, Cuadra recalcó que no existen recetas universales: cada territorio exige entender a sus habitantes, sus dinámicas y sus expectativas. “Esto es una maratón, no una carrera corta”, sostuvo, enfatizando que la rapidez técnica de los proyectos nunca debe eclipsar la construcción de confianza.
Uno de los ejemplos más concretos de diálogo territorial fue presentado por Mauricio Henríquez, gerente de Comunidades, Medio Ambiente y Asuntos Públicos de WPD Chile, quien expuso la evolución del Parque Eólico Trumao. El proyecto, que ingresará próximamente a evaluación ambiental, lleva más de dos años de trabajo colaborativo con las comunidades. Ese proceso permitió modificar la propuesta inicial —que contemplaba 52 aerogeneradores a 500 metros de las viviendas— para avanzar hacia una versión ajustada: 40 aerogeneradores y una distancia mínima de 1.000 metros. “No se trata solo de informar”, afirmó Henríquez. “Es incorporar a la gente en el diseño del proyecto y traducir sus inquietudes en cambios reales”.
Henríquez destacó que el estándar que buscan instalar en WPD se basa en presencia, escucha activa y tiempo. Ser un buen vecino, dijo, no implica únicamente explicar cómo funciona un proyecto energético, sino considerar que será parte del paisaje y la vida comunitaria por muchos años. “El diálogo con las comunidades es lo más relevante. Llegamos a territorios donde seremos vecinos por décadas, y eso exige respeto y colaboración”.
Por su parte, María José Sarmiento, Jefa de Relacionamiento Comunitario y Asuntos Públicos de la Zona Centro Sur de Innergex, compartió la experiencia de una empresa cuyo proyecto ya está en operación, pero donde el vínculo con el territorio sigue siendo central. En su caso, la etapa actual consiste en fortalecer confianzas y sostener un trabajo permanente en las localidades cercanas a sus instalaciones. “La experiencia ha sido muy enriquecedora. Comenzamos en sectores muchas veces alejados, con necesidades diversas, y hemos construido un trabajo colaborativo que combina lo técnico con la visión local”, señaló. Para Innergex, la licencia para operar no depende solo de cumplir la normativa, sino de ser un actor que genera valor y relaciones duraderas.
El bloque concluyó con una reflexión transversal: el futuro de los proyectos energéticos en el sur de Chile depende de su capacidad para integrarse al territorio, respetar las particularidades de cada comunidad y sostener un diálogo real y transparente. La energía, coincidieron los expositores, no solo se genera en centrales o aerogeneradores: también se construye en la confianza, la presencia y el compromiso de largo plazo con quienes serán los vecinos del proyecto.





